Si nos amáramos
dialogaríamos,
porque el amor busca la intimidad y la comunión con el amado.
Si dialogáramos nos comprenderíamos,
porque nos escucharíamos hasta ponernos en el lugar del otro.
Si nos comprendiéramos nos perdonaríamos,
porque al comprender el dolor que causan la ofensa y la culpa,
pediríamos perdón y perdonaríamos.
Si nos perdonáramos nos reconciliaríamos,
porque el perdón es el puente por donde cruzamos,
sobre el abismo de las ofensas y las culpas que nos separan.
Si nos reconciliáramos, nos amaríamos,
porque sólo nos amamos cuando nos amamos como somos,
y eso es perdonarnos y reconciliarnos.
Si nos amáramos...
¡Viviríamos tan felices!