
La infancia, tiempo atrás, fueron tiempos sabrosos...
Sabroso cada momento compartido con hermanos,primos, amigos.... jugábamos horas sin otras preocupaciones, sólo había que decidir a que mancha jugar, si en la escondida era permitido esconderse en toda la casa o sólo en algún sector, si tomabamos chocolatada o gaseosa de merienda, quien hacía el globo más grande con los chicles rellenos con ese juguito rico....
fueron tiempos sabrosos, crear jugando, jugar a crear nuevos momentos, escondites secretos, aventuras....Eso era en definitiva descubrir a cada momento, reinventar a cada momento una nueva experiencia....
Se pierde esa espontaneidad cuando uno crece? Se deja de ser niño y toda esa creatividad y espontaneidad se guarda y que queda como sepultada?
Parecen tan lejanos esos momentos... tan guardados en el fondo de una baulera... tan cubiertos de polvo... que no sabemos bien si esos recuerdos ocurrieron o simplemente forman parte de un sueño.
Y que pasó con esos tiempos tan deliciosos? porque quedan tan olvidados? porque no forman parte de nuestras felicidades o recuerdos cotidianos, para compensar un poco con las preocupaciones diarias y para devolvernos un poquito de esa niñez feliz y despreocupada.
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